¿Te has dado cuenta que no para de crecer la oferta de disciplinas, experiencias y herramientas para el bienestar? ¿Cada vez más espacios para la toma de conciencia y el autoconocimiento? Esto se debe a que cada vez más personas se dan cuenta que no saben que quieren realmente en su vida, no se conocen, no saben que desean ni hacia donde se dirigen. Muchos buscan la felicidad, sin haber definido previamente que es ser feliz. Todo esto es gracias a que nos estamos permitiendo cuestionar nuestra realidad.

Estamos a mí entender en una nueva etapa evolutiva, o como me dijo mi maestra “La información de la vida es como una papa caliente, se va pasando de generación en generación y a nosotros nos llegó tibia para poder tomarla”.

¿Qué quiero decir con esto? Que nos toca a partir de ahora reaprender a vivir. Los que estuvieron antes tenían otras prioridades en que ocuparse, no tuvieron la posibilidad de pararse a observar, ni se pudieron ocupar de la educación emocional, ni de exploración de habilidades y capacidades, ni de autoconocerse. Es a partir de ahora que tenemos la posibilidad de hacerlo.

Solo nos han enseñado a ver la realidad mediante un paradigma dual. Que a mi entender es esa la “traba” y el causal del malestar. Tomamos a ese paradigma como la verdad y no como lo que es, solo un paradigma.

Cada vez más terapias holísticas surgen para aportar alivio a la inmensa población que se encuentra inmersa en un malestar continuo, “culpando” a la sociedad, a la alimentación, a la tecnología, a la educación, a los malos hábitos, a la falta de tiempo y dinero, culpando a la mente, a las creencias limitantes, culpando a lo que sea de ese malestar.

Cada vez más disciplinas surgen para unir lo que nosotros mismos fuimos dividiendo. Cada vez hay más disciplinas para unir e integrar al ser humano.

Disciplinas “holísticas”, “integrativas”, “globales” y “convergentes” con el objetivo de unir lo que se separó. Hemos dividido nuestro hacer, nuestro sentir, nuestro hablar y nuestro pensar.

Dividimos al cuerpo y cerebro con sus mil especialidades para tratar cada síntoma, enfermedad por separado. Nuestras emociones, nuestros pensamientos, comportamientos, nuestras relaciones, nuestra mente inconsciente, subconsciente y nuestra mente consciente. Hemos dividido también a nuestro cuerpo energético, a nuestra conciencia.

 

El ser humano está claramente dividido, clasificado y jerarquizado en partes abstractas y concretas.

 

Hay disciplinas donde observan que lo abstracto gobierna a lo concreto. Y hay quienes observan que lo concreto gobierna lo abstracto.

Todos hemos escuchado hablar de las enfermedades psicosomáticas, o que los pensamientos o las emociones nos gobiernan y enferman.

Siempre buscamos la “culpa” o la causa de nuestras circunstancias en algo. Necesitamos poner un nombre y buscar el responsable para ir a resolver, porque siempre nos hace falta responsabilizar a algo o alguien de lo que nos va sucediendo.

 

Esto se debe a la perspectiva dualista en la cual vivimos

 

Para entender un poco esta perspectiva, es la que nos clasifica la realidad en dos opciones. Por ejemplo algo que está bien o está mal.

Una perspectiva dual es la que nos da una guía, nos ordena, nos hace ver con un sentido de dirección nuestra vida.

Hay miles de opciones posibles, miles de acciones, sentimientos, objetivos, sueños, comportamientos, pensamientos, etc.
Entonces lo que nos hace la perspectiva dual, es categorizar y organizar todo en tan solo dos opciones.

Ejemplos, buenos o malos, correctos e incorrecto, aceptable o inaceptable, funcional o no funcional, lo que deber ser o lo que no debe ser, etc.

Esta perspectiva logra ordenar de manera simple y rápida en dos opciones a nuestra realidad de infinitas posibilidades.

Simplifica, es funcional y economiza. Todo esto a nuestro cerebro le encanta porque el funciona así, economiza, organiza, clasifica, ordena, jerarquiza para evitar gastos extras de energía y tener todo bajo control.

¿Pero entonces? ¿Qué tiene de malo esta perspectiva dual?

Al simplificarnos tanto las opciones, hace que nuestras decisiones sean muy pobres. Nos limita, perdemos profundidad de lo que percibimos al clasificar y jerarquizar.

Por ejemplo, al criticar un accionar de alguien la perspectiva dual nos dice “eso que hizo está mal” y nos hace “creer y deducir” que esa persona está en falta.

¡Pero cuidado con confundir la perspectiva con la verdad!

Esto es lo que solemos hacer, lo que para mí está mal lo excluyo, lo crítico, lo niego en mi realidad y a todo aquel que lo haga.

Por eso, no hay que luchar con esta perspectiva dual, sino observar en que me sirve y en que me limita y atravesarlo, permitirnos ir mas allá y NO confundir una perspectiva con una verdad.

Recordemos, cuando tengo una situación X en mi vida, la observo y la clasifico como positiva o negativa (según mis filtros, mis verdades particulares).

Si es positivo genial, me suma, me pongo feliz y sigo caminando.

Si es negativo, mis filtros me dicen “no lo deseo, hay que resolverlo, es malo”.

Si por ejemplo tengo algún síntoma o enfermedad, lo clasifico como algo negativo y que tengo que resolver. Por lo que voy al médico a tratarlo ya que no conozco otra forma de actuar. Con problemas de dinero es igual, trabajaría más duro para solucionarlo. Si siento vacío en mi vida, busco sustituirlo y llenar ese faltante de cosas, viajes, experiencias, comida, adicciones, trabajo en exceso, etc.

Mi observación va a buscar algo afuera que me resuelva, cambie o elimine la situación X. Me preguntaría “¿porque me pasa esto?” Y automáticamente el porque me lleva al pasado, a lo conocido y respondo de forma vieja, igual que siempre.

Pues bien, si observo esto con conciencia algo de esto podría darme cuenta que estoy mirando desde esta perspectiva dual, este paradigma de bueno/malo, me gusta/no me gusta.

Desde una perspectiva integral de la vida, desde una observación neutra, desde una perspectiva cuántica, desde una perspectiva de Bilogía No lineal, desde la Lógica Global Convergente es que puedo comprender y obtener alivio en cada experiencia de vida. Ver al ser humano como ser sincrónico, en unidad con todo.

Por todo esto es que he decidido a desaprender y estoy desarmando mis verdades, mis juicios, porque poco a poco voy comprendiendo el concepto de sincronicidad y de la importancia del observador de la realidad.

Somos seres sincrónicos, nada gobierna a nada, somos un flujo, nuestros síntomas y conflictos se dan a todos nuestros “niveles” por igual.

 

Por eso tengo certeza que no hay mejor especialista que uno mismo para observarse, integrarse y abrazarse totalmente! La autoconciencia y el autoconocimiento son la mejor MEDICINA PREVENTIVA que he tenido la posibilidad de experimentar.

 

Recuerdo que una colega y amiga me decía y preguntaba. ¿Estás tan mal que gastas tanto dinero en terapias, talleres, retiros?

Yo me reía, porque las personas creen que uno tiene que estar mal para dedicar tiempo a autoconocerse. Por cinco años, fui cada mes a talleres de Constelaciones Familiares Lógicas y me decían que me iba a hacer mal tanta terapia.

Esa amiga y colega, veía que yo “gastaba”, no lo veía como inversión. Nunca se lo explique, porque comprendí que cada uno tiene su proceso, pero mi amiga en ese momento pagaba una fortuna en médicos especialistas para solucionar una situación, también gastaba una fortuna en cosmética para su piel sensible, para su caída de pelo constante y para sus uñas débiles.

Claro, se mostraba esplendida y es lo “normal” y socialmente aceptado el ir a los especialistas a tratarse, y si son caros mejor.

Yo había decidido invertir en el mejor tratamiento preventivo, el mejor método para expandirme y crecer integralmente. Con esto no quiere decir que no me enferme, la diferencia esta que cada síntoma viene a dar un potencial, me viene a hacer cada vez más apta, desde donde observo es una experiencia para algo…

 

Igualmente, mi salud dio un giro inmenso. La medicina tradicional, hace varios años, me había medicado por alergias crónicas, hipotiroidismo crónico, problemas crónicos de piel, debían operarme de rodillas, me querían medicar para prevenir colesterol y un sinfín de síntomas más pequeños. Era la chica psicosomática y crónica. Hoy, ya hace más de cinco años que no tomo ni una aspirina para nada de eso…

Cuando uno invierte tiempo de calidad en uno, toma conciencia y acepta sus síntomas. Comienza a darse cuenta la coherencia en todos ellos.

Ignoramos la integridad de lo que somos, por eso no comprendemos lo que nos sucede. Ni para que nos sucede. Buscamos soluciones rápidas, sin detenernos en el propósito de lo que nos sucede.

Ignoramos que somos sincrónicamente una psique, un cerebro y un cuerpo, que nuestra parte sabia, esa consciencia original, el alma o como cada uno le nombre es quien guía nuestras experiencias con un propósito que no comprenderemos aun.

 

¿Pero que es la sincronicidad? ¿Qué sería un individuo sincrónico?

 

La sincronicidad es esa relación de sucesos simultáneos que están vinculados por un sentido pero de manera no casual. Sería como una coincidencia entre sucesos relacionados entre sí, pero de forma causal.

Si pasamos del paradigma dual al paradigma de la sincronicidad ¿Cómo veríamos al ser humano?

Sería un individuo integral e indivisible, sería uno donde no hay divisiones de lo abstracto y concreto. Un ser sincrónico.

El individuo “psique-cerebro-cuerpo” todo junto, un individuo con una biología sincrónica que todo es simultaneo y al mismo tiempo. Pero lo percibo primero en lo abstracto, porque la velocidad de un pensamiento, por ejemplo contra un síntoma físico es diferente pero ocurren al mismo tiempo. Por eso, un síntoma se da sincrónicamente en nuestra psique, cerebro y cuerpo por igual, pero lo vemos en diferentes momentos y a veces ni lo percibimos.

En este caso, al ser un individuo integral, no hay culpables. Ni la mente enferma al cuerpo, ni nuestros pensamientos, creencias, emociones nos controlan. ¿No?

Al hablar de un ser humano sin separación ni jerarquías estamos diciendo que nuestra psique, mente y cuerpo funcionan juntos y en sincronía.

Seriamos una unidad que se relaciona con el contexto.

Pero, si no hay que corregir nada, entonces, ¿Qué causa nuestro malestar ahora?

Podríamos pensar que la culpa está afuera del individuo, la culpa sería del contexto. Siempre queremos un culpable y un orden para saber que hay que corregir.

Seguimos dividiendo el adentro del individuo con el afuera del individuo.

 

¿Y si seguimos pensando en unidad? ¿Y si no hay adentro y afuera? Si el individuo es uno con el interior y exterior, con el adentro y afuera, estaría en sincronía con su contexto.

 

Por ejemplo, piensa como te sientes ahora mismo en tu vida, que conflictos internos percibes y veras que están totalmente en sincronía con tu realidad actual.

¿Qué quiero decir con esto? Que tu realidad actual es un reflejo perfecto de tu realidad interna, no hay diferencias entre ellas. Recuerda que como ya te conté en mi artículo “Creamos la realidad a cada momento”, al no percibir la totalidad de lo que somos conscientemente, no nos damos cuenta que creamos todo lo que nos rodea.

Por eso desde que comprendí esto me es imposible no dedicar tiempo de calidad a autoconocerme y comenzar a observarme y comprenderme internamente gracias a mis resultados, gracias a mirar mi realidad. Todo aquello que no me gustaba, comencé a asumirlo con “responsabilidad interna”.

Si paras a observar cómo va tu año por ejemplo y percibes que va súper productivo y te sientes en plenitud, te dará una pista de cómo estas internamente, donde te enfocas, que decides, como está tu orden y si te encuentras concretando tus objetivos para lograr tu meta. El adentro esta sincrónicamente vinculado con el afuera. Y así con cada área de tu vida, tus relaciones amorosas, de amistades, familiares, con el dinero, con el trabajo, contigo misma, contigo mismo.

 

Si todo es un conjunto y si todo es unidad, desaparecen los culpables, las víctimas… ¿Y ahora que tendríamos que corregir? ¿Que tendríamos que trabajar?
Nada. No hay nada que corregir, ni cambiar, ni eliminar.

 

Nos concentraríamos en aprender a transitar las experiencias “externas” e “internas” lo más funcional posible.

Dejaríamos de ver al malestar, enfermedad, síntomas, nuestra identidad, creencias, pensamientos negativos como cosas a corregir, mejorar y cambiar.

Nos enfocaríamos en ver la función que tienen esas experiencias para el desarrollo de vida.

La perspectiva dualista busca categorizar, jerarquizar, buscar culpables y prefiere las etiquetas y organización jerárquica antes que el desarrollo y aprendizaje de la vida sobre la tierra.

¿Qué te parece esta mirada? ¿Es muy loca?

Particularmente, comenzar a ver que todos somos uno y ver que mi interior y exterior es lo mismo, me viene ayudando a crecer de forma increíble. ¿Es fácil? No! Pero sigo eligiendo ese camino.

Asumir responsabilidad de mi vida sería esto, observarme como unidad y aprender de cada experiencia. Cada vez vamos más profundos en los conceptos. Nuestro nivel de conciencia nos va guiando.

 

Esta mirada sincrónica de la vida, ve al ser humano con su psique-cerebro-cuerpo todo unido y a su vez en sincronía con su contexto. Con ese grupo de experiencias internas y externas a transitar para crecer.

 

Bien, ahora te toca a ti. Te pido que si llegaste hasta aquí, me dejes un pequeño comentario. Me ayuda saber si te aporta o no valor estos temas. Si te hizo ver algo diferente me gustaría saberlo, ya que es el objetivo, desaprender a ver.

Con que me digas “hola Noe”, me costó leerlo, me parece diferente o me parece una locura, todo será bienvenido!

Y recordemos que el paso a la acción marca la diferencia.

 

¿Cómo podemos accionar como ser humano sincrónico?

Comenzar a digerir que somos los que creamos nuestras vidas. Somos responsables, venimos a tener experiencias de todos los colores para aprender, pero nos han hecho creer que algunas son malas y hay que eliminar o resolver.

Comenzar a preguntar ¿para qué me pasa esto? En vez de ¿porque? Y soltar la respuesta, ya aparecerá porque aún no la sabe tu cerebro. Pregunta y suelta, no intentes responder vos con lo viejo, deja que lo nuevo llegue. Pregunto ¿para qué? y suelto. Y quedo atenta unos días a eso que me pregunté. Veras como aparecerá la respuesta si estas enfocada en ello. Pero será algo nuevo.

Como siempre digo, si tu ego aun no te deja mostrarte, puedes escribir anónimamente!! Engañaremos a tu ego mientras tu alma, tu parte más sabia, tu consciencia original sana y te alineas cada vez más a tu propósito.

Compartir te expande!!

Te abrazo!

E Noelia