¿Cómo desaprender a ver el “me postergo” y “me justifico”?

 

En este artículo en vez de castigarnos por postergarnos, quiero proponer desaprender a ver y aprender que nos muestra esto de dejarnos en último lugar, postergar nuestros deseos y justificar o excusarnos de ello.

 

1. ¿A que hago referencia con “me postergo” y “me justifico”?
2. Asumir, aceptar e integrar
3. Aprender que hay detrás de postergarse y justificarse.
4. Accionando

 

 

1. ¿A que hago referencia con “me postergo” y “me justifico”?

 

 

Postergar significa retrasar, dejar para más tarde en el tiempo.
En este artículo vamos a tratar específicamente la postergación de acciones hacia uno mismo.

 

“Me postergo” sería retrasar, dejar para más tarde, para más adelante acciones o deseos propios para priorizar deberes, priorizar a otras personas o seguir haciendo lo que “se debe”…

 

Aquí entran las personas que siempre se dejan para el final, las personas que nunca tienen tiempo para sí mismas, las personas que no saben decir que no para dedicarse a sus actividades.

 

No entran las personas que eventualmente tienen que abocarse a algo o a alguien. Como por ejemplo una madre con su bebe.

 

Hay una lista incansable de factores por los cuales nos postergamos.

 

Pero solemos caer en nuestra trampa siempre. Porque creemos que no es buen momento, porque primero hay que hacer tal o cual cosa y nos volvemos expertos en crear excusas.

 

Pero en verdad nos postergamos principalmente por dos factores;

• Por creernos no merecedores de dedicar tiempo en nosotros.

• Por no creernos capaces de lograr nuestros deseos y sueños.

 

A lo que voy es, seas que no te sientas apto o que sientas que no te mereces iniciar eso para ti, te postergas desde la desvalorización y el miedo.

 

Por lo que siempre el miedo y la desvalorización, aunque no los veas, están ahí presentes en tu decisión de postergarte. De hacer o no hacer.

 

Aquí también entra nuestra amiga la justificación, con excelentes discursos o excusas cada vez más creíbles y desarrolladas.

 

Justificar significa exponer razones para demostrar que algo es admisible o no inadecuado.

 

“Me justifico” es explicarme a mí misma porqué y para que hago o no las cosas.

 

Ten en cuenta que, nos pasa a todos todo el tiempo…

 

Lo importante es observar en qué áreas te estas postergando y cómo lo justificas.

 

Ya veremos para que nos sirve.

 

Cuando nos postergamos vamos sufriendo una serie de consecuencias internas que, a veces, suele ser una pequeña irritación.

 

Y conforme pasa el tiempo y más retrasamos nuestros deseos mayor malestar y enfadados nos ponemos con nosotros mismos.

 

 

A veces no sabemos de dónde viene ese enojo, irritabilidad, desgano, perdida de energía.

Me llevo años darme cuenta que mis enojos eran porque me postergaba.

No sabía que lo hacía. Porque me creía mis propias justificaciones y excusas.

 

 

Por ejemplo, justificaba que trabajaba tanto y no tenía tiempo para mí, porque amaba lo que hacía. Que en un punto era así claro, pero mi vida rondaba en “trabajar”, todo lo coordinaba y organizaba en base a ello.

 

Cada rato libre buscaba cursos o capacitaciones o estudiar para mejorar en el trabajo.

 

Mi vida se reducía a eso, tenía varios objetivos pero siempre en lo laboral, “Este mes no puedo tal cosa porque tengo un curso”.

 

Además justificaba con pensamientos y frases que para mí eran verdades.

 

Veía estas frases como verdades absolutas. Y eso me limitaba muchísimo.

 

Utilizaba frases, pensamientos o ideas que son totalmente erróneas, como:

No empiezo tal cosa porque…

“Debe ser perfecto”

“Todo lo que haga debe ser…”

“Si lo haces mal vas a fracasar y perder el tiempo”

”Si las cosas no se hacen bien, no vale la pena siquiera hacerlas”

“Si me muestro tal como soy, no voy a gustarle a la gente”

“Para innovar debes ser un experto”

“Para hacer esto debes saber mucho”

“Disfrutar al terminar”

 

¿Y tú, con que frases te excusas o justificas para no dedicar a hacer lo que deseas? Cuéntame abajo en los comentarios.

 

Por esto no iniciaba por ejemplo una actividad física. Porque debía dedicar mucho tiempo, debía hacerlo perfectamente.

 

No iniciaba una alimentación sana, porque debía primero investigar y hacerlo bien para no fracasar.

 

Terapia personal, no tengo tiempo, y además no sé si creo en terapias convencionales.

 

Nuevas actividades recreativas, no tengo tiempo y tengo que investigas bien cuales y donde.

 

Daba mil vueltas para no dedicarme a mí.

 

Y así muchos ejemplos de cómo postergaba tiempo para dedicar en mí.

 

No sabía que deseaba en realidad, porque no me daba el tiempo de explorar y crear mi vida.

 

¡Me volví una experta en el área de justificar mi postergación!

 

Guau, viendo mi vida en retro, desde hoy con mayor conciencia, observo cuanto tiempo me acompaño esta dupla “me postergo” y “me justifico”.

 

Ampliemos un poco “me justifico”.

 

Justificarnos lo hacemos por nuestro miedo a quedar mal, dar una mala imagen.

 

Por lo tanto siempre tiene que ver con explicar porque no hago lo que se espera.

 

Es cuando nuestro discurso se basa, en dar motivos o explicaciones de por qué hacemos o no hacemos las cosas.

 

Pretenden aclarar nuestras intenciones o razones, que se convierten en justificaciones o excusas. Para con otros y para con nosotros mismos para quedarnos tranquilos.

 

Nos quedamos tranquilos con respecto de lo que van a pensar y con respecto a autoconvencernos de la decisión que tomamos es correcta.

 

Mantener una buena imagen para ser siempre correctos y aceptados se convierte en una tarea tan importante que buscar justificaciones y excusas para quedar bien se convierte en todo un reto.

 

¿Qué diferencia hay entre las justificaciones y las excusas?

 

Nos justificamos cuando hacemos algo y damos demasiadas explicaciones, a otros como a nosotros mismos.

 

Y las excusas en cambio, es cuando no hemos hecho algo.

 

Cuanto me pongo excusas a mí mismo, lo hago para tapar mis inseguridades, cuando queremos mostrar seguridad o queremos dar una buena imagen de nosotros mismos.

 

Buscar agradar siempre o aprobación.

 

Por lo que hacerlo, no tiene nada de malo. Somos seres humanos que biológicamente buscamos pertenecer.

Es biológico y natural querer agradar y pertenecer.

Negar esto sería negar nuestra evolución. Lo importante aquí es ponerle conciencia para evolucionar.

 

El “problema” es hacer esto sin saberlo, sin conciencia, sin primero conocernos y saber nuestros propios gustos, deseos.

 

Es necesario desaprender a ver estos conceptos para comenzar a autoconocernos de verdad, para tomar conciencia de que desafíos estamos transitando y seguir transformándonos…

 

Elijas el camino que elijas está bien. Decidas priorizarte o no está bien.

 

 

Todos portamos los defectos y virtudes perfectos para vincularnos y evolucionar en cada instante. La vida se trata de asumir esos “defectos y virtudes” y brindarlos.

 

 

 

 

2. Asumir, aceptar e integrar

 

Asumir y aceptar que me postergo.

 

Esto no vale para personas que se han postergado alguna vez, sino para todas aquellas que viven haciéndolo.

 

Para personas que hace mucho tiempo no se permiten hacer algo por y para ellas mismas.

 

Observar porque o por quien, y para que me postergo.

 

Ver que dialogo interno hay.

 

  • Me postergo porque “no merezco tiempo para mí”, “porque el otro es más importante que yo”, “porque me necesitan”, “porque soy la única que lo hace y no puedo decir que no”

 

  • Me postergo porque “no sé qué deseo”, “no me gusta ninguna actividad tanto para dedicarme a eso”, “no me gusta estar sola sin hacer nada”.

 

  • Me postergo porque “no soy capaz de hacer lo que quiero”, “deseo cosas muy locas y grandes”, “no sé cómo empezar para lograr lo que deseo”, “es imposible lograrlo”, “si no lo hago bien, no lo hago”

 

 

Lo importante es observar para que me postergue. Eso nos da mucha información, que quizás nos damos cuenta que no sabemos decidir por nosotros mismos y eso es inmenso.

 

Eso fue lo que me paso personalmente al darme cuenta que me postergaba y justificaba todo el tiempo…

 

Primero no sabía que deseaba realmente.

 

Segundo no sabía decidir por y para mí.

 

Tercero me creía totalmente mis justificaciones.

 

Cuarto caí en la trampa de creer lo que se decía y se debía hacer socialmente.

 

Quinto solo cuando asumí y acepte que me postergaba y me justificaba pude comenzar a hacer algo.

 

Sexto antes de asumir vivía agotada, me enojaba fácilmente conmigo misma, me autoexigia cosas sinsentido, me odiaba por momentos, no me permitía disfrutar ni relajarme, no tenía una actividad en la cual disfrutaba.

 

 

Antes de aceptar que me postergaba y justificaba no tenía idea de mis verdaderos deseos internos.

 

 

Siempre había hecho lo que se debía, creyendo que era lo correcto y creyendo además que me iban a querer si era buena persona.

 

Buscando amor, aprobación, respeto, reconocimiento, aceptación todo afuera. Buscaba que los demás me lo den.

 

Para comenzar a integrar se debe PARAR y observar.

Tus excusas te dan mucha información de por dónde andas.

Lo que postergas te habla mucho de tus miedos.

 

 

Anímate a observar y aceptar tu postergación y tus justificaciones para recién después poder hacer algo con ellas.
No quieras eliminarlas, vienen a darnos información. Sentir y transitar.

 

 

No está mal que te postergues ni que te justifiques. Solo hay que desaprender a ver para tomar toda la información y crecer.

 

Amar mis conflictos.

 

Si te cuento la cantidad de postergaciones en mi vida en este momento nos reiríamos juntos.

 

Sí, estoy muerta de miedo en muchas áreas de mi vida, estoy observando mis propios límites y haciéndolos cada día un poco más flexibles.

 

Observando en que me postergo, viendo que es miedo, que son creencias, que es desvalorización.

 

Empecé a amar mis conflictos internos, mis “defectos y virtudes”. Ver que me traen mis diálogos.

 

Este sería mí dialogo interno a modo de ejemplo:

 

Mientras que la nueva “ENoelia” me impulsa a desaprender a ver mi vida y a tomar conciencia de todo lo que me rodea, la vieja “Noelia” ve que todo ello es imperfecto. Pone freno diciendo “no podes”, “no te mereces esto”, “no lo vas a lograr”.

 

Entonces la nueva “ENoelia” mira a esa parte con amor, la abraza, la deja expresarse, la deja tapar la angustia comiendo cosas dulces, la deja comerse una uña y la deja que transite esa ansiedad.

 

Esa vieja “Noelia” ansiosa, impulsiva y desvalorizada, que tapa el miedo para no verlo, que no se anima aun a salir de algunos límites y rigideces, está aprendiendo día a día a confiar en esa nueva “ENoelia” amorosa, con esa paz que inunda, con un respeto absoluto por los errores y sintiendo compasión hacia el humano.

 

La sensación de estar completa me asusta, porque comprendo que ya no necesito nada.

La sensación de amor inmenso me aterra porque no tengo más que experimentar.

 

Por eso amo a esa vieja “Noelia” imperfecta, ansiosa, con rigideces, que tiene mil defectos, se desvaloriza, se posterga y se justifica.

 

Amo cada miedo, amo cada autodesafío y amo el sentido que hoy tengo de mi vida.

Si nos damos cuenta que es gracias a nuestros defectos que vivimos, dejaríamos de temerles.

 

Es gracias a nuestros conflictos y desafíos, que estamos en esta vida queriendo vivirla.

 

 

El día que me di cuenta que no faltaba nada, ame y acepte a esa “Noelia” imperfecta.

Porque es mi vehículo perfecto para tener experiencias cotidianas.

 

 

Aceptar los defectos y virtudes que tenemos es el primer paso para hacer algo hermoso con ellos.

 

Integrar es lo opuesto a querer evitar. Cambiar por el simple hecho que dicen que postergarme y justificarme está mal.

 

Integrar es animarse a ver qué hay detrás.

 

Es, una vez asumido, tomar responsabilidad y hacerlo parte de nuestra vida para crecer.

 

Integrar el “me postergo” y “me justifico” seria ver cuando lo hago, aceptarlo y hacer reflexión para transformarlo.

 

Tener la intención de crecer, solo integrando trasciendo mis conflictos internos.

 

 

3. Aprender que hay detrás de postergarse y justificarlo.

 

 

Mi postergación

 

  • Me mostró en pantalla gigante mis miedos, mis debilidades, mis conflictos.
  • Me enseño que no me respetaba, que priorizaba mi trabajo antes que a mí misma.
  • Que priorizaba el hacer y hacer, sin importarme con qué propósito.
  • Me enseñó a ver que habilidades me faltan para cada objetivo postergado.
  • Además me enseño hasta qué punto soy capaz de desafiarme y si verdaderamente es un deseo interno.

 

Justificarme me enseño

 

  • Que soy muy buena engañándome.
  • Que me creo lo que la mayoría dice y hace.
  • Que confío en libros, estadísticas, científicos más que en mi misma.
  • Me enseñó que soy muy buena mintiéndome.
  • Que logro armar una gran fantasía y entrar en ella. Que los ideales me ciegan la realidad.
  • Que siempre busque un título para justificar mi hacer. Que siempre daba valor y crédito a lo científicamente comprobado por sobre mi propia experiencia.
  • Justificar mi rigidez fue lo mejor ja ja ja aprendí que soy muy creativa para demostrar que tengo razón.

 

Si eres del grupo de los grandes justificadores y postergadores que nunca inician nada pero tienen muchas ideas.

 

Si eres de los que critica los proyectos ajenos, si eres perfecto corrigiendo como lo hacen los demás y te “das cuenta” que no logras hacer tus propios proyectos por no soltar ideales de perfección, no olvides de descargar mi guía práctica gratuita que te va a ayudar.

 

Estuve años sin iniciar acción por evitar el error y el fracaso.

 

Esto es normal porque vivimos en una sociedad que solo premia a los éxitos y “castiga” el error.

 

Postergamos todo aquello que nos da miedo, nos saca de lo conocido y nos pone en un lugar incómodo.

 

Los desvalorizados, solemos disfrazar ese miedo con excusas y ni siquiera permitimos darnos cuenta que tenemos miedo.

 

Menos aún nos damos cuenta que estamos postergando y justificando la no acción.

 

 

Comprender de donde viene en tu vida la postergación hace que puedas darle función y transformarte.

 

 

Observar y asumir que es, de todo lo que venimos hablando, lo que te hace postergarte, es un paso importante.

 

 

Cada vez que te postergas hay una inmensa nueva habilidad detrás esperándote. Porque el desafío siempre entrena a la habilidad.

 

 

Aguantar y continuar en piloto automático es más cómodo en principio, pero te va acumulando malestar interno que explota tarde o temprano si no lo observas.

 

 

 

4. Accionando

 

 

Si asumes, aceptas e integras que te postergas, tengo una guía gratuita que te va a interesar.

 

“5 PASOS PARA COMENZAR VERDADEROS CAMBIOS Y DEJAR DE POSTERGARSE”

 

Que justamente habla de lo importante que es saber decidir en autorreferencia, o sea, por nosotros mismos y como comenzar a priorizarnos.

 

Si estas aquí leyendo te has priorizado, felicitaciones! Reconocer lo que estas haciendo por y para ti es muy importante.

 

¿Cómo desaprendo mi postergación?

 

  • Darte espacio y observar que te dice en verdad.
  • Ver un poco más allá.
  • Desarma con preguntas la situación y experiencia.
  • Observa que siempre te postergas para alguna cosa.
  • ¿Qué miedos hay?
  • ¿De quién son esos miedos en verdad? ¿Tuyos o de tus seres querido? ¿O de tus amigos? ¿O de la sociedad?
  • ¿Qué frases o creencias son las que te decís para postergarte?
  • Definí con tus palabras que es postergarte y que es justificarte.
  • ¿Qué pendientes tienes en tu vida? ¿Qué es lo que te impide comenzar?

 

 

Como siempre digo, si tu ego aun no te deja mostrarte, puedes escribir anónimamente!!

Engañaremos a tu ego, mientras tú alma, tu parte más sabia, tu esencia te alinean cada vez más a tu propósito.

 

Compartir te expande!!

Te abrazo!

E Noelia