Hace dos años de mi encuentro con mi primer perezoso.

 

Hace dos años estaba inmersa en mi proceso de autoconocimiento y mi terapeuta me envía a explorar la lentitud.

 

Eso fue como un gran “castigo”, casi me infarto. Fue un ejercicio muy muy incómodo y difícil.

 

Bajar mi velocidad de acción, ir lento, atender cada paso, pensar antes de actuar, dar lugar al otro con su velocidad, demasiado para una persona que no toleraba ir despacio.

 

Guauuuuu en esos momentos viaje sola a Costa Rica, gran viaje donde tuve experiencias de todos colores, pero ahora solo me quiero enfocar en contarte que me dio la lentitud que me mostraron y me muestran los perezosos.

 

Todo el mundo asombrado por los perezosos, todas las personas de paso por Costa Rica querían ir a buscar perezosos, todos hablaban y se mostraban fotos y videos continuamente. Había grupos de científicos que iban a estudiar la especie. Y yo me hacia la interesada, pero internamente pensaba, ¿estos bichos que tienen de lindos? ¿Para qué sirven? ¿Van tan lento?

 

Hoy comprendo que era su nombre lo que me genera falta de interés, todo lo lento no me agradaba, pero estaba allí y había que verlos.

 

¡Qué ignorancia la mía!

 

Este es un gran ejemplo de la frase;

”Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia en que se creó.” –Albert Einstein-

Podes ver tus errores desde tu nivel de consciencia actual, pero no comprendes ni aprendes que es lo que te dio. Esto se logra observando en retro. Es estando en otro renglón de conciencia que comprendes.

 

En ese momento, estando trabajando mi propia lentitud, no podía ver lo que ella me mostraba, no podía valorar nada que viniera de la lentitud y tenía frente a mis ojos la especie por excelencia de la cuál aprender y no pude ni siquiera percibirlo.

 

Es hoy, a dos años de mi encuentro con los perezosos que les hago mi reconocimiento, valoro y agradezco su aporte en mi vida.

 

Hoy puedo observar habiendo transitado mi propia lentitud, con otro nivel de conciencia.

 

Hoy comprendo perfectamente lo que los perezosos aportan al mundo.

 

En ese momento recuerdo perfectamente un lugareño al que le pregunte donde podía encontrar perezosos en el suelo y en movimiento.

 

Resulta que esta persona era fanática de esta especie, me hablaba con tanta admiración sobre los perezosos, que yo escuchaba y hasta no comprendía tal amor por ellos.

 

Evidentemente mi problema era que no toleraba lo lento, lo asociaba a pasividad, lo asociaba a inutilidad, asociaba la lentitud con el no hacer, asociaba la lentitud con aburrimiento, con falta de energía. Ver a personas lentas era ver personas no aptas.

 

No tenía paciencia, no toleraba ir lento, pero fue parte de mi proceso para desaprender a ver la lentitud.

 

Hoy a dos años de haber grabado mi primer video de ese perezoso, no me canso de mirarlo. Hoy puedo valorar su propósito, hoy tolero y experimento la lentitud.

 

 

Hoy observo el sentido que tiene que amen a estos animales y que los admiren. Yo hoy si puedo decir que admiro a los perezosos.

 

Son de la familia de los osos hormigueros y recuerdo que se clasificaban según tengan dos o tres dedos.

 

Desde un ratón hasta una jirafa, pasando por el hombre, los mamíferos tenemos siete vértebras cervicales. Pues, el perezoso es una especie única por muchísimas cosas y esta es una de ellas cuenta con diez vértebras cervicales, lo que hace a su increíble flexibilidad de su cuello. Giran la cabeza hasta 270°, no sé porque recuerdo eso.

 

Estas vértebras de más, formada desde hace millones de años, se contrapone con la evolución del resto de mamíferos, porque los perezosos han sido capaces de modificar su columna vertebral para conseguir mucha más movilidad en el cuello, además de hacerlo más largo.

 

Una cualidad que ningún otro mamífero tiene y que convierte a los perezosos en animales insólitos.

 

Recuerdo que este señor costarricense me decía  –“ellos se mueven como caracoles, pero pueden triplicar su velocidad solo si es 100% necesario, porque son extremadamente inteligentes y evalúan no mal gastar su energía”,. ¿No es fabuloso?”-  Me preguntaba este gran hombre que me sonreía y sentía orgullo por los perezosos, y yo fingiendo interés del dato decía que sí.

 

En este momento de mi vida, me dan ganas de volver a hablar con él y preguntarle mil cosas más. Pero acepto y agradezco todo lo que me regalo y que yo recién hoy, dos años después, puedo valorar.

 

Recuerdo que me contaba que se alimentan de hojas, que además desarrollan como algas en su pelo que usan para camuflarse y también pueden comerlas.

 

Su sistema digestivo también es fabulosamente pausado, le toma hasta 50 días descomponer una sola hoja. Si lo hiciera más rápido, las hojas con toxinas podrían envenenarlo.

 

Como digiere la comida tan lentamente, sólo tiene que bajarse del árbol una vez a la semana para defecar.

 

“De Rey León a Rey Lentón”

 

desaprender la lentitud

 

A simple vista la vida de los perezosos es todo lo contrario a lo que valoramos. Ya que  asociamos el éxito a la vitalidad, a la fuerza, velocidad o la habilidad de caza, el que enfrenta pelea y gana. “El más rápido y fuerte, es el que triunfa”.

 

Esta increíble especie nos muestra lo contrario.

 

Y ahí están los perezosos, mirándonos de arriba, riéndose de las luchas de nosotros aquí abajo.

 

La vida de hoy premia al que logra hacer más y más cosas. Productividad la llaman.

 

Es más, la pereza es uno de los pecados capitales y estar ocupado es correcto y premiado.

 

Pero ¿cuál es la mejor estrategia? Podemos jugar con muchas preguntas ¿para qué te mueves? Y si quieres hacerlo ¿por qué tienes que hacerlo con rapidez?

 

Hoy sabemos que entre más rápido te mueves, más alto es el costo energético. La energía es muy importante para los animales. Si la quieres conservar, cuanto más lentamente te muevas, mejor.

 

Si lo vemos así, en sentido ENERGÉTICO, no hay duda que el animal más eficiente es el perezoso. Y su forma de vida poco convencional los ha hecho prósperos.

 

Recuerdo que el costarricense me dijo que han evolucionado por muchísimos años, pero no retuve el dato. Lo busqué para tenerlo presente y encontré que han estado presentes desde hace 64 millones de años, sobreviviendo animales mucho más llamativos como los tigres de dientes de sable.

 

Entonces ¿deberíamos ser menos como los guepardos (leopardos) y más como los perezosos?

 

Ja ja ja Juguemos un poco con ¿qué es la eficiencia y que valoramos como eficiencia?

 

Si observo al perezoso, el secreto de su éxito radica justamente en que “evolucionaron para ser lentos”. Gracias a esa característica y su metabolismo tan lento. hizo que evadieran a sus depredadores todo este tiempo.

 

Viven en las copas de los árboles, moviéndose muy sigilosamente, de manera que no atraen la atención ni de los depredadores que están en los árboles ni los que vuelan por los cielos. Evaden y no escapan.

 

¿Qué es evadir? Eludir con arte y astucia. Evitar una situación de peligro.

 

¿Escapar? Salir de un lugar en que se está privado de libertad o en peligro.

 

Estas definiciones me aclararon mi confusión.

 

  • Huir: indica temor, peligro verdadero o imaginario;
  • Escapar: peligro que amenaza;
  • Evadirse: mera precaución.

 

Es increíble como el poder de las palabras hace que se transformen internamente algunos conceptos.

 

El costarricense me decía que los perezosos son los columpios, las hamacas más fuertes del planeta. Pueden engancharse colgando y vivir en esa posición invertida.

 

Y es esa existencia invertida que los hace ser eficientes desde el punto de vista energético, porque requiere la mitad de la masa muscular que requeriría para mantenerse erecto.

 

Buscando algunos datos sobre los perezosos leí que fueron burlados por muchos, como por ejemplo por el célebre naturalista del siglo XVIII Georges Buffon (un precursor de Charles Darwin) quien anunció en su enciclopedia que “las especies degradadas de perezosos son tal vez las únicas criaturas con las que la naturaleza ha sido cruel“, quedando marcados con una etiqueta negativa.

 

“Los perezosos son la forma más baja de existencia”, declaró. Y se burló: “un defecto más habría hecho sus vidas imposibles“.

 

Este naturista, igual de ignorante que yo respecto a este animal, con poca conciencia de lo que es saber ir lento y del para que la lentitud, no pudo comprender en ese momento, al igual que yo en su momento, la inmensa capacidad de adaptabilidad de estos animales.

 

Que fabuloso todo lo que hoy puedo asumir de los perezosos, especie que nos enseñan que los que parecieron defectos en su momento, resultaron ser ventajas.

 

La capacidad de adaptación al entorno de los perezosos es admirable.

 

Además, son longevos: las criaturas que viven a ritmo lento, viven más tiempo. Miremos a las tortugas, otro estándar de oro de lentitud, que tienen una expectativa de vida de entre 150 a 200 años.

 

Todos los datos que me llegaron de los perezosos me empujaron a cuestionarme, desaprender e investigar un poco más sobre el “hacer nada”, el “ir lento” en la naturaleza.

 

Me vi sorprendida porque yo creía, no sé ni de donde lo saque, que las hormigas y las abejas, son sumamente productivas. Ojo, lo son, pero no como me había imaginado. Había visualizado organización, colaboración, rapidez y productividad haciendo constantemente.

 

Es más, son ejemplos de comparación en métodos de efectividad productiva. Pero para no salirme de tema y seguir desaprendiendo a ver la lentitud y la pasividad en mi vida, les comparto un dato de estos seres increíbles.

 

Todo esto lo saque de un artículo que nombran a la doctora Anna Dornhause, quien se dedica a observar e investigar a hormigas y abejas.

 

Aprendí que estas grandes trabajadoras solo le deben el nombre de productivas a un mínimo porcentaje de ellas, ya que solo entre un 5% – 30% de la población de las colmenas u hormigueros son los que salen a recoger comida.

 

Dijo; “Si puedes ver el nido de dentro, las que no salen se dedican a las labores domésticas.

 

Pero hay más trabajadoras de las necesarias, así que muchas (más de la mitad de la colonia) no hacen nada. Incluso algunas de las que hacen algo de trabajo pasan una gran parte del día completamente inactivas”.

 

¡Quede atónita al leer esto! Tampoco las hormigas ni las abejas tienen miedo a “hacer nada” ¿Deberíamos los humanos animarnos a “hacer nada”? ¿Qué nos aportaría?

 

Hace poco también aprendí, gracias a mis amigos de PonAcción, que ser productivos se puede lograr haciendo menos y logrando más.

 

Bien, si eres una persona impaciente, competitiva y ambiciosa, a la que le cuesta mucho relajarse y a menudo estás estresada y de mal humor, espero que te llegue este artículo para inspirarte a la reflexión.

 

¿Realmente vale la pena ir rápido, estresado, hacer por hacer y no permitirse la lentitud?

 

Personalmente fueron muchísimas las cosas que me dio explorar la lentitud.

 

Reflexionando hoy sobre ello observo que:

 

  • Me ayudó a conectar con mi sentir, incomodo por cierto en un principio.
  • De mi lentitud salieron cosas increíbles, características que jamás hubiera pensado ni imaginado desde mi velocidad impulsiva, del no parar a descansar, del obligarme a seguir y seguir.
  • Ir lento, hacer menos en mi rutina diaria me ayudo a pensar y sentir antes de hacer
  • Organizar prioridades e importancia
  • Dar lugar al otro
  • Disfrutar de lo simple
  • Darme cuenta que la nada sostiene al todo, que de la pasividad surge la actividad.
  • Que ir rápido me hizo olvidarme de mi misma
  • La lentitud me ayudo a aprender a escuchar. Para comprender los que me dicen y no solo para responder.
  • Tolerar la lentitud me dio los puntos máximos de placer sexual.
  • Ir lento me enseñó a recibir, comprender el ritmo de los demás.

 

Hoy los valoro, reconozco a estos increíbles animales. Hoy puedo comprender lo que me mostraban y en ese momento no podía incluir e integrar en mi vida, IR LENTO.

 

Te dejo algunas actividades para explorar la lentitud y que me cuentes que te pasa al hacerlo.

 

  1. Hacer los quehaceres de la casa de forma muy muy lenta, estando presente en el sentir del momento.
  2. Caminar muy lento, imagínate que si te lleva 1 minuto en tu ritmo normal, debería llevarte de 3 a 4 minutos. Registrando tu sentir, tu humor, emociones, postura y formas de movimiento.

 

Cuéntame ¿qué te dio la lentitud? ¿Eres una persona ansiosa que no se permite ir lento? ¿Qué te genera las personas lentas? ¿Te has preguntado que te evita sentir el ir rápido?

 

Como siempre digo, si tu ego aun no te deja mostrarte, puedes escribir anónimamente!!

 

Engañaremos a tu ego, mientras  tu alma, tu parte más sabia, tu consciencia original sana y te alineas cada vez más a tu propósito.

 

Compartir te expande!!

 

Te abrazo!

 

E Noelia