Si has escuchado este término y no sabes muy bien a que se refiere. Si no sabes como darte cuenta si tú vives en piloto automático. Si esto es positivo o negativo o como te impacta en tu vida cotidiana.

 

Si quieres aprender que es y como salir del piloto automático, este artículo es para ti.

 

Cada día en redes sociales, en mis relaciones personales, en mi trabajo, en mi vida completa observo la necesidad de desaprender a ver nuestro entorno y nuestras experiencias cotidianas para hacerlo distinto.

 

Y me di cuenta que la mayoría de los conflictos, errores o problemas se dan porque actuamos, pensamos, nos relacionamos, hacemos y decidimos en piloto automático.

 

No tomamos conciencia que nuestro comportamiento sino que actuamos por reacción, por instinto, por el hecho de que siempre se hizo así. No nos detenemos a sentir, reflexionar y cuestionar.

 

En lo personal fue un shock cuando “me di cuenta” que la mayoría de mis decisiones y elecciones cotidianas en mi vida, no eran mías. No en su totalidad, al menos.

 

Fue cuando comprendí que todo en mi vida estaba teñido de condicionamientos y creencias que venían funcionando en piloto automático que ni siquiera cuestionaba. Porque creía que lo que vivía y experimentaba era “la verdad”. Y como toda verdad, era inmutable.

 

Me dejaba, sin saberlo, influir muchísimos por;

  • Conductas y creencias familiares
  • Condicionamientos sociales
  • Creencias religiosas (culpa, el bien o mal)
  • Lo que hacia la mayoría,
  • Lo conocido y que ya había experimentado,
  • Por lo que creía que debía ser,
  • Por lo que me creía capaz de lograr con conceptos muy limitados de misma.

En otras palabras vivía en automático

 

Había cristalizado todo esto, las había hecho una verdad absoluta. Esto me llevo a crear una imagen mía en base a lo que había experimentado y lo que me habían dicho otros personas. Por ejemplo, “Noelia es buena en los deportes”, “Noelia es puede con todo sola”, etc, etc.

 

Me había creído mi personaje automatizado, solo reaccionaba a lo que me pasaba, y lo mejor de todo, es que me creía libre al elegir, hacer o pensar.

 

Cada decisión la tomaba empujada por la inercia de ese piloto automático de quien yo creía ser, como te conté en mi artículo “Creamos la realidad a cada momento”.

 

¿Te suena algo de esto?

 

Recién comienza el artículo pero para ir reflexionando un poco.

Tú ¿Cómo respondes? ¿Cómo decides? ¿Desde dónde elijes? ¿Decides en autorreferencia o por condicionamientos? ¿Te cuesta o te es fácil decidir? ¿Percibes que eres más racional o emocional al decidir? ¿Usas tu intuición o el instinto?

 

Claramente no creo que exista alguien capaz de deshacerse de todos sus condicionamientos y automatizaciones. Tampoco es mi objetivo hacerlo al 100%.

 

Sin embargo por experiencia propia puedo decir que el simple hecho de saber, de “darme cuenta” que no era libre al decidir hizo magia en mi vida.

 

Con solo “darme cuenta” que vivía en piloto automático mi vida cambió, mi foco es otro.

 

El hecho de aceptar y asumir mi ignorancia sobre “no sé cómo decido”, “no sé cómo percibo el mundo”, me acerco más y más a mi esencia. A ser cada día un poco más libre al decidir gracias a que empece a desaprender a ver esto. Gracias a autoconocerme y ser cada vez un poco más autoconsciente.

 

Cada vez que me daba más cuenta, dejaba de darle fuerza a esas opiniones, creencias y juicios que me hacían decidir ciertas experiencias automáticamente.

 

 

Así es cómo comienza a suceder de forma natural sin luchas ni resistencias el vivir con más conciencia. Poco a poco más en autorreferencia, en modo manual.

 

 

Comencemos por comprender que es el piloto automático.

 

Piloto automático o estar desconectados de nuestro sentir es básicamente lo mismo.

 

Lo opuesto al piloto automático es el “instante acorde” o la “conciencia plena” como se le conoce. Esa actitud de estar en el momento presente, con intensión, responsabilidad interna, aceptación y observación neutra.

 

Desde pequeños vivimos en la rutina diaria, donde nuestros hábitos nos ordenan y moldean.

 

Automatizamos, clasificamos y rigidizamos todo para facilitar la rutina diaria.

 

Los horarios y las actividades cotidianas son una brújula para pasar nuestros días, semanas y años.

 

Nuestro cerebro ama el piloto automático, ama los hábitos porque gracias a ello economiza energía.

 

El piloto automático, o automatizar las actividades en hábitos y rutinas, es totalmente sano y necesario para el desempeño en nuestra vida.

 

Nuestro cerebro busca siempre simplificar y automatizar.

 

No tiene nada de malo, solo hay que comprender este punto para aprender como funcionamos.

 

Vivir en piloto automático es tener desconectado el hacer con el sentir. Es hacer sin cuestionar.

 

¿Qué quiero decir con esto? Por ejemplo;

  • No registramos “lo que sentimos” al lavarnos los dientes,
  • No sentimos si nos agrada o no, atarnos los cordones del calzado,
  • No necesitamos decidir con conciencia si lavarnos la cara o no al despertar,
  • No decidimos si vestirnos o no para salir a la calle,

 

Todas ellas son actividades automáticas y está bien que lo sean.

 

El inconveniente de esto es cuando pasamos días, semanas, meses o años sin cuestionarnos nada. No solo las actividades básicas, sino las actividades y relaciones que dan sentido a la vida.

 

Sin parar a pensar y sentir si nos gusta nuestro trabajo, si nos gusta continuar con las actividades que hacemos, si disfrutamos de las relaciones de nuestra vida, si damos por hecho que la vida es eso y ya.

 

 

No paramos a sentir que nos pasa en cada área de la vida. Es vivir sin parar a cuestionar, ni a observar, ni a registrar, ni reflexionar.

 

 

Es ir tirando, ir pasando la vida disfrutando de los momentos que me dijeron que hay que disfrutar…

Por ejemplo, “Disfrutar” del viernes y del fin de semana, “disgustarme” el lunes porque empieza la semana, “disfrutar” de actividades con amigos, “disgustarme” de estar enfermo, “disfrutar” una rica comida, “disgustarme” al entrar a trabajar…

 

Valorar toda mi vida por lo que nos dijeron que hay que valorarla. Y así vivir meses y años…

 

Así es como dejamos de valorar lo que nos rodea, dejamos de valorar lo simple, lo básico, lo verdaderamente importante. Una mirada, un abrazo, el beber agua, el respirar, un árbol, un pájaro y cada posibilidad cotidiana que pasa delante…

 

Nos dejamos llevar por la inercia de las actividades, de la rutina diaria y por nuestras etiquetas.

Aquí soy madre y esposa, aquí soy trabajador, aquí soy amigo, aquí soy cliente, aquí profesional, etc.

Ir en piloto automático me impide darme cuenta que pasa en nuestro interior.

Estoy en el trabajo; “no puedo angustiarme”, “no me puedo enfermar”, “no puedo parar”…

Soy padre tengo que, soy hija tengo que… Sin importar que siento.

 

¿Alguna vez te preguntaste como sabes lo que sabes? ¿Cómo fuiste armando tu vida? ¿Qué creencias, valores y principios te sostienen? ¿Con que Lógica vives?

 

Estamos muy entrenados en desconectar nuestro sentir y estamos muy acostumbrados a postergar nuestras emociones, que lo hacemos sin darnos cuenta.

 

Este modo de piloto automático nos hace actuar inconscientemente por causa-efecto, reaccionando o por instinto.

 

Solo cuando algo molesta o incomoda demasiado le prestamos atención. O sea, lo hago consciente.

 

La realidad te va poniendo experiencias, situaciones, síntomas y personas que te muestran que hay otras opciones.

 

Cuando las experiencias comienzan a molestar o cuando los conflictos aparecen repetidamente, seguramente sea un aviso de la realidad para dejar el automático.

-¡Hola, te has olvidado de ti!
-¡Esto es un desafío para que continúes creciendo!
-¡No es un simple problema, sino una oportunidad para que te muevas y expandas!

 

 

Somos personas llenas de etiquetas, llenas de disfraces, llenas de cosas, llenas de experiencias, llenas de emociones.

 

Hasta que TE “DAS CUENTA” que así no puedes seguir.

 

Vivimos en una sociedad que premia las etiquetas, y no estoy en contra de esto, pero es necesario poner conciencia que son simples etiquetas y no nos definen. Quizás solo perseguimos un título creyendo que ahí está la felicidad o que voy a “ser” mejor al obtenerlo.

 

Nada más lejos de la “felicidad” y del “ser” están nuestros títulos y etiquetas.

 

Dejar que me digan cómo vivir, dejar que los demás decidan, es la parte más cómoda del piloto automático.

 

Y si algo va mal responsabilizo a los demás.

 

Las personas que viven en la crítica y en la queja, son personas que dejan en manos de otros sus propios resultados.

 

Es más fácil quejarse que asumir responsabilidad interna.

 

Por ejemplo, es más fácil dejar pasar los días que enfrentarme a mi miedo a hablar con mi pareja de lo que estoy sintiendo.

 

O, es más fácil aguantar un trabajo que no me gusta que hacerme cargo y comenzar uno diferente, con todo lo que ello implica.

 

 

Es cómodo el piloto automático ya que me evita tener que pensar nuevas opciones. Me evita el miedo, la angustia o la incertidumbre. Preferimos lo conocido que enfrentarme a NO SABER y simplemente vamos tirando.

 

 

Pasar al modo manual viene acompañado de caos emocional.

 

  • Salir del piloto automático puede ser por una necesidad interna por autoconciencia y anticipación.

 

  • O una necesidad externa, experiencias que la realidad te traiga y te impacten. Que debes moverte y salir del automático. Por ejemplo “Síntomas”, “agotamiento, aburrimiento”, “no puedo seguir así, aguantando relaciones”, “mi vida perdió el sentido”, “enfermedades”, “accidentes”, “crisis existencial”, “crisis de identidad”, “muerte de mascota”, “muerte de un ser querido”, “crisis laboral”, etc.

 

 

El ser humano aún decide hacer cambios a los golpes, necesitamos la incomodidad para movernos. Si aprendemos a anticiparnos, ya no hará falta estar al límite para generar un cambio.

 

 

¿Qué quiere decir esto? Que uno no cambia ni se detiene a reflexionar, cuestionarse o intentar poner conciencia hasta que la situación lo sobrepasa.

 

Cuantas veces escuchaste, “siempre me pasa lo mismo”, “siempre termino con el mismo tipo de personas”…

 

Si, nos hace falta repetir y repetir para que llegue el momento de salir del piloto automático, reflexionar, deconstruir y desaprender a ver esa situación.

 

Al salir del piloto automático, uno comienza a SENTIR. Es como destapar una olla a presión y que tus emociones salgan desbordadas.

 

Puede que te sientas sobrepasado, porque nunca habías dejado que esto suceda.

 

Cuando sales del piloto automático, es como mirar por primera vez tu casa interna y te das cuenta que es un caos.

 

Esta desordenada, hay cosas rotas, muy sucia y no comprendes como llego a estar todo así.

 

Aquí hay múltiples sentimiento, miedo, inseguridad, angustia, desvalorización, culpa, incertidumbre, desorientación total. Es incómodo pero necesario para comenzar a ordenar.

 

Es como estar dormido y que alguien bruscamente te despierte. Primero tienen que ubicarte en tiempo y espacio para poder responder.

 

El piloto automático puede ser total o parcial, hay personas que nos desconectamos de nuestro sentir en todas las áreas de la vida y otras solo en algunas áreas.

 

La necesidad del cambio nos empuja a pasar de piloto automático a modo manual.

 

 

Y como ya he ido contando en anteriores artículos, los conflictos cotidianos, los errores, nuestras crisis y nuestros fracasos son un gran motor para el cambio, son verdaderas píldoras de oportunidad.

 

Porque el desafío entrena una nueva habilidad, o mejora las que poseemos.

 

Si quieres ampliar en este tema te comparto tres artículos donde explico un poco más como percibimos en desaprender a ver el conflicto.

 

El primero “Por una vida con más caos”, el segundo  “Crisis existencial y expansión” y tercero un gran artículo donde se ve claramente los conflictos como oportunidad de éxitos , “17 admirables proyectos, que su llave al éxito fueron sus crisis, errores y conflictos internos”

 

Si te encuentras en una etapa donde quieres y estás dispuesto a un cambio, ahora ya sabes que es el piloto automático. Comprender todo esto va a ser de gran utilidad, ya que tomar las riendas de tu vida implica transitar un caos emocional.

 

Cuando decidimos salir del piloto automático, no sabemos por dónde empezar a ordenar.

 

Cuando salimos del piloto automático buscamos soluciones mágicas y rápidas para evitar esa incomodidad.

 

Cuando pasamos a modo manual estamos desorientados, no tenemos claro que hacer.

 

Es por ello que te regalo mi Nueva Guía Práctica de regalo;

 “5 pasos para comenzar verdaderos cambios y dejar de postergarse”

Para descargarla tienes que suscribirte. Dedica tiempo de calidad y consciente en ti.

 

No dejes de leerla y pasar a la acción.

 

Cuéntame si te aporto claridad y mayor comprensión.

 

BIEN LLEGÓ EL MOMENTO DE PRÁCTICA.

¿Cómo pasar de piloto automático a modo manual?

 

Hay muchísimas cosas que se pueden hacer, pero en principio es;

 

  • Decide que quieres hacerlo.
  • Dedica un tiempo a hacer ayudas memorias diarias, anotaciones.
  • Practica lo opuesto al piloto automático, la conciencia plena (Mindfulness).
  • Aumenta tu reflexión y auto-indagación siempre que puedas.
  • Pasa tiempo de calidad contigo (escribe, haz actividades de entrenamiento o relajación. Esto es muy personal y particular).
  • No evites ni quieras cambiar tus emociones. Observa y siente sin juzgar.

 

 

HORA DE REFLEXIÓN ¿QUÉ LUGAR OCUPA EL PILOTO AUTOMÁTICO EN TU VIDA?

 

¿Te has dado cuenta que áreas de tu vida están en piloto automático?

 

¿Cuánto tiempo hace que no paras, haces un reset y observas tu sentir con tus relaciones personales y materiales?

 

¿Ya habías pasado por la experiencia del caos emocional que genera salir del piloto automático?

 

¿Qué te hizo salir del piloto automático? Agotamiento, sinsentido, síntomas, malestar, despido o renuncia de un trabajo, muerte de un familiar, cuéntame.

 

Como siempre digo, si tu ego aun no te deja mostrarte puedes escribir anónimamente!!

Engañaremos a tu ego, mientras tu alma, tu parte más sabia, tu consciencia original sana y te alineas cada vez más a tu propósito.

Compartir te expande!!

Te abrazo!

E Noelia