Cuando comencé a comprender que esto era real, mi vida cambio rotundamente.

Te cuento como fui integrando esto que tanto escuchamos pero poco llevamos a la práctica. Fui comprendiendo que si yo había creado todo en mi vida, también podía modificarlo siempre que quisiera.

“Cada uno está en el lugar perfecto y con las circunstancias perfectas para aprender”. “Uno crea su realidad”. “Como es adentro es afuera” “Como es arriba es abajo” “La vida es un espejo”

Seguramente vos también has leído y escuchado a varios maestros decir estas frases. En lo personal me costó trabajo verlo en mi vida real. No comprendía totalmente, ya que todo lo malo que me pasaba, claramente no lo elegía yo, y eso estaba claro.

Pero me estaba olvidando un pequeño detalle al leerlo e interpretarlo.

Habiéndome formado en neurorehabilitación, bañada por lo científicamente comprobado, trabajando para favorecer, estimular la neuroplasticidad, y sabiendo perfectamente cómo trabajan nuestras funciones cognitivas en cada actividad cotidiana. Tenía una gran ignorancia sobre la totalidad del ser humano.

 

Ignoraba en ese momento que somos sincrónicamente una psique, un cerebro, un cuerpo y que tenemos nuestra parte sabia, esa consciencia original, el alma o como cada uno la nombre, que guía nuestras experiencias.

 

Solo tenía en cuenta el 5% que percibimos, ese mínimo porcentaje que puede acceder nuestra mente consciente, esa parte que es la más conocida de todas. Es en la cual desarrollamos la inteligencia y mediante la cual adquirimos los conocimientos. También podría denominar a la mente consciente, como la mente lógica o racional.

Excluía a nuestra psique en su totalidad, a nuestra parte abstracta. Nuestra mente subconsciente, esa mente emocional, que se deja llevar por los gustos, los deseos y el corazón. Y a la mente inconsciente la más primitiva de todas la que almacena todas las experiencias vividas por nuestra especie.

Además excluía también, a nuestra parte más sabia, esa consciencia organizada quien guía todas nuestras experiencias, ese ser original. Y así vivía sin comprender el concepto de ser transpersonal.

Fui poco a poco comprendiendo que, hay al menos dos opciones, de ver la vida.

  • Por un lado como algo que me toco al azar, que todo lo que me pasa o lo que tengo es por casualidad. O por una especie de suerte o mala suerte, y dejar en manos de alguien más la resolución de lo que sucede. Vivir como que mi entorno y lo que veo no me pertenece.
  • Y otra forma es hacerme cargo de que cada circunstancia que experimento y todo lo que me pasa, lo fui construyendo y generando, aunque inconscientemente a veces. Que mi realidad la creo constantemente.

 

Recordemos que nuestro subconsciente e inconsciente tienen grabados todos nuestros filtros por los cuales vemos la realidad. Son anteojos que fuimos creando, principalmente en nuestros primeros siete años de vida, y desde entonces es una cinta que se repite sin saberlo. Ahí tenemos grabas y bien guardadas nuestras referencias de vida, nuestras creencias y patrones inconscientes.

 

“La función de nuestra mente es crear coherencia entre tus creencias y la realidad que percibes” Bruce Lipton.

Es cuando conocemos un poquito más el cómo percibimos nuestro entorno, donde tomamos responsabilidad de nuestra realidad. Es cuando tenemos en cuenta ese detalle, que somos sincrónicamente una psique, un cerebro, un cuerpo y una parte original, esa parte sabia.

Como seres humanos transitamos la vida, a veces sin tener en cuenta lo que somos integralmente, y por eso no entendemos que nos sucedan determinadas circunstancias.

Y siempre necesitamos responsabilizar a algo o alguien de lo que nos va sucediendo.

Si miro, desde una visión integral de ser humano, encuentro sincronicidad en cada instante y comprendo que todo lo que sucede tiene su propósito interno.

Nos encontramos con circunstancias familiares, laborales, sociales y con las relaciones precisas para desarrollar eso que vinimos a desarrollar…

Como te conté, pase 27 años creyendo en la suerte, en las casualidades y dejaba la responsabilidad de lo que me pasaba en otros, por ejemplo mi economía no iba bien porque el país tal cosa, mi alimentación era mala por culpa de los horarios que me ponen en el trabajo, estoy de mal humor porque alguien hizo algo que me molesto, y así un sinfín de ejemplos, siempre justificando que lo que estaba mal era por responsabilidad de algo fuera.

El día que decidí hacerme cargo de mi vida, de lo que generaba a mi alrededor, de mis conflictos, de mis síntomas y patologías, de mi personalidad comencé a comprender el sentido de esta experiencia.

 

Quería controlar todo, me era terrible equivocarme, no soportaba incumplir las reglas, me gustaba la competencia, solo disfrutaba de los finales felices, jamás veía la trama de las experiencias, me quejaba sin sentido, tenía pensamientos adictos sobre exigencias continuas que solo llevaban a desafiarme como si todo el tiempo estuviera en contra de mi misma, no me aceptaba…

 

En una sociedad donde el hacer es lo único que importa, seguí el patrón y me olvide de ser…
Y me volví una socialmente adaptada ja ja ja
No paraba de hacer cosas… Y tal cual como era dentro era fuera. Al hacer y olvidarme de sentir, y de mi autoreferencia, mi cuerpo me hablaba mediante síntomas.

Hasta que al decidir verme completa, y comenzar camino hacia mí, pase por muchas etapas, muchas… Tomar responsabilidad que todas las circunstancias de mi vida, y que todas las había creado yo, fue lo más duro de asumir.

Comprender que mi personalidad no era yo fue todo un proceso, yo soy así, recuerdo haberlo dicho varias veces. Aceptar que estaba equivocada fue terriblemente frustrante para mi vida tan armada.

Atada a un disfraz muy alegre, divertido, responsable, exigente, que no se permitía estar mal y solo daba, pero no podía recibir casi nada, y siempre me sentía el disfraz más feo…

Como yo me trataba internamente, la realidad me lo mostraba crudamente.

Increíblemente, nos creernos la identidad que fuimos armando de nosotros mismos para protegernos…

Hoy comprendo que no estamos separados, que a todos nos pasa lo mismo aunque con personajes y experiencias diferentes.

Creemos repetir patrones y situaciones, pero recordemos que nuestra neurología va flexibilizándose, y poco a poco mostrando nuevas opciones para transitar los procesos.

Por lo que experimentamos cada vez más profundo, transformando esa experiencia por capas…

Entonces, no repetimos situaciones, aunque parezca, ya que nuestra neurología va mutando. “No somos los mismos aunque parezca”.

Cada persona en mi vida tiene un propósito.

Tanto las relaciones con personas a las cuales quiero como aquellas que me es difícil relacionarme, tienen un gran propósito para mí. Y aprender de todas es algo muy sano.

Claro que es más fácil aceptar a aquellas que quiero, personas realmente maravillosa que me rodea, que son la mayoría y por eso me estoy agradecida.

Pero también están aquellos que me hacen ver mi otra cara, mi egoísmo, mi individualidad, mi incomprensión y lo que excluyo en mi vida, y por eso agradezco a cada uno porque me ayuda a verme completa…

Empezar a entender que sincrónicamente las respuestas aparecen no es nada fácil, pero con empezar a escuchar la idea ya es un gran paso.

 

Aunque no comprendamos el para qué tenemos que experimentar determinada realidad, situación, relación, emoción, es importante que podamos asumir responsabilidad.

 

Simplemente observar sin juzgar, comprendiendo que todo delante de mis ojos, tiene una función en mi vida, y que quizás tengo que integrar, aceptar y accionar diferente para transformar eso en un potencial.

 

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¿Qué te muestra tu realidad? ¿Qué tipo de personas te rodean? ¿Te es lo que más te molesta de ellos? ¿Tienes algunos ejemplos para compartir?

Hacer una lista de las cosas que nos molestan es un buen comienzo. SimpleMente para empezar a asumir responsabilidad dejar de querer modificar a los demás y hacer algo en uno mismo.

Como siempre digo, si tu ego aun no te deja mostrarte, puedes escribir anónimamente. Engañaremos a tu ego, mientras tu alma, tu parte más sabia, tu consciencia original se sana y pone en coherencia.

Compartir te expande.

Te abrazo!

E Noelia